El gobierno sueco comenzó a utilizar balas verdes en 1999.
Millones de balas de plomo se disparan cada año en el mundo en combates y en campos de práctica. ¿Es posible reemplazar estas municiones contaminantes por otras menos nocivas para el medio ambiente?
Poder se puede. Pero hay quienes creen que diseñar una bala que tenga la capacidad de matar al enemigo sin dañar al medio ambiente es algo así como un chiste macabro. En medio de la intensidad del combate, ¿a qué soldado se le ocurriría preocuparse por las credenciales verdes de su oponente?
Sin embargo, los ejércitos de Escandinavia, preocupados por la contaminación de sus propias balas, optaron por reemplazar todo su arsenal por uno que no fuera tóxico. Desde hace un tiempo los fabricantes de estas municiones alternativas están tratando de convencer al ejército británico de seguir el ejemplo. ¿Tiene sentido?
"Si vas a recibir un disparo mortal da igual que se trate de una bala con o sin plomo. Lo que sucede es que la mayoría de las municiones se usan en los entrenamientos", explica Urban Oholm, vicepresidente de la fábrica sueca de armas Nammo.
Su firma es una de las pioneras en el desarrollo de armamento verde.
"Una vez que aceptas que dado el estado actual del mundo hacen falta armas y municiones, tienes que diseñarlas de forma tal que sean lo menos dañinas posible para el medio ambiente", expresa Oholm.
Menos dañinas, más letales
El plomo es tóxico y una serie de estudios señala que puede filtrarse de los campos de práctica a las aguas subterráneas. La Agencia de Protección Ambiental Estadounidense cuenta con directrices para que los campos de tiro eviten la contaminación por plomo.